En este artículo
- 01Qué necesitas para empezar (spoiler: nada técnico)
- 02Paso 1: elige el tipo de tarjeta
- 03Paso 2: define la regla y el premio (con cuentas)
- 04Paso 3: diseña la tarjeta
- 05Paso 4: el cartel con QR y dónde ponerlo
- 06Paso 5: cómo lo usa tu equipo
- 07Las primeras dos semanas: qué decir en caja
- 08Errores comunes al crear tu tarjeta
- 09Checklist final antes de lanzar
Qué necesitas para empezar (spoiler: nada técnico)
Saber cómo crear una tarjeta de fidelización digital es más fácil de lo que parece. No necesitas una app propia, ni un programador, ni una máquina nueva en el mostrador. Necesitas tres cosas:
- Una idea clara del premio que quieres dar y de cuánto te cuesta.
- Tu logo (vale una foto del rótulo si no tienes el archivo) y uno o dos colores de tu marca.
- Un móvil en el mostrador para que tu equipo escanee la tarjeta del cliente.
El cliente tampoco necesita nada especial. La tarjeta se guarda en Apple Wallet (iPhone) o Google Wallet (Android), las carteras que ya vienen en el teléfono. Si quieres entender cómo funciona cada una, tienes la guía de tarjeta de fidelidad en Apple Wallet y la de Google Wallet.
Si todavía dudas entre seguir con cartón o pasarte al móvil, lee antes la comparativa de tarjeta de sellos de papel vs digital. Aquí damos por hecho que ya te has decidido.
Paso 1: elige el tipo de tarjeta
No todos los negocios deben tener una tarjeta de sellos. El tipo depende de cómo compra tu cliente:
| Tipo | Cómo funciona | Encaja en |
|---|---|---|
| Sellos | Un sello por visita o compra; al completar, premio | Cafeterías, barberías, heladerías |
| Puntos | Puntos por euro gastado; se canjean por premios | Panaderías, tiendas, restaurantes |
| Descuento por niveles | Más gasto, más descuento fijo | Tiendas con clientes muy fieles |
| Cashback | Un porcentaje vuelve como saldo para gastar en el local | Restaurantes, bares |
| Tarjeta regalo | Saldo que alguien compra para regalar | Cualquier negocio, sobre todo en fechas señaladas |
| Suscripción o club | Cuota fija con usos incluidos («2 cortes al mes») | Barberías, gimnasios, cafeterías |
La regla rápida: si la compra se repite igual, sellos; si el ticket cambia mucho, puntos. Lo tienes explicado con ejemplos en ¿puntos, sellos o cashback?.
Con Stampaz puedes tener varias tarjetas a la vez (por ejemplo, sellos para el café y una tarjeta regalo), pero empieza con una. Dos tarjetas el primer día confunden al cliente y a tu equipo.
Paso 2: define la regla y el premio (con cuentas)
Aquí se gana o se pierde el programa. Un premio demasiado pobre no motiva y uno demasiado generoso te come el margen. Haz las cuentas antes de imprimir nada.
Calcula el descuento real
Ejemplo (cafetería): 10 cafés sellados = 1 café gratis. El cliente paga 10 y se lleva 11. El descuento real es 1 de 11, es decir, un 9 %. Y lo que te cuesta de verdad no es el precio de venta del café, sino su coste (café, leche, vaso): bastante menos.
Ejemplo (barbería): 6 cortes = el séptimo gratis. Descuento real: 1 de 7, alrededor del 14 %. Si tu margen lo aguanta, perfecto; si no, sube a 8 cortes o cambia el premio por un servicio con menos coste (arreglo de barba, producto pequeño).
Ejemplo (panadería con puntos): 1 punto por euro, 50 puntos = una barra y un dulce que vendes por 3 €. El cliente recupera 3 € de cada 50 €: un 6 %.
Ajusta el ritmo
La pregunta clave es: ¿cuánto tarda un cliente habitual en conseguir el premio? Si viene dos veces por semana, 10 sellos son unas 5 semanas: bien. Si viene una vez al mes (barbería), 10 cortes son casi un año: demasiado. Como orientación, busca que tu cliente bueno llegue al premio en un mes o dos.
Escribe la regla en una frase
Si no cabe en una frase, es demasiado complicada. Buenas reglas:
- «Cada café, un sello. Al décimo, el siguiente es gratis.»
- «Cada euro, un punto. Con 50 puntos, desayuno gratis.»
- «Cada corte, un sello. Al sexto, arreglo de barba gratis.»
Paso 3: diseña la tarjeta
La tarjeta vive en el móvil del cliente junto a la del gimnasio, la del súper y las tarjetas del banco. Tiene que reconocerse de un vistazo.
- Logo: que se lea en pequeño. Si tu logo es muy horizontal o tiene letra fina, prueba una versión simplificada.
- Colores: usa el color de tu marca de fondo y un texto que contraste bien (blanco sobre oscuro o negro sobre claro). Evita combinaciones como gris sobre beige.
- Foto de fondo: opcional. Una foto de tu producto (tu café, tu pan, tu local) funciona mejor que una imagen de banco de imágenes. Que no tenga texto encima, porque la tarjeta ya lleva el suyo.
- Sellos con tu dibujo: en Stampaz puedes usar tu propio icono como sello (un grano de café, unas tijeras, un helado). Es un detalle pequeño que hace la tarjeta tuya.
- Etiquetas: llama a las cosas como las llama tu cliente. «Cafés» mejor que «Unidades»; «Cortes» mejor que «Visitas».
Una ventaja que el papel no tiene: si cambias el diseño, se actualiza solo en todos los móviles y nadie pierde sus sellos, puntos ni saldo. No tienes que acertar a la primera.
Paso 4: el cartel con QR y dónde ponerlo
El cliente se da de alta escaneando un QR con la cámara del móvil, rellena lo mínimo y guarda la tarjeta. Son unos segundos. Stampaz te genera el cartel para imprimir; tu trabajo es ponerlo donde se vea.
Dónde funciona:
- En el mostrador, junto a la caja o el datáfono. Es donde el cliente tiene el móvil en la mano.
- En la zona de espera (barberías, centros de estética, restaurantes a la espera de mesa). Ahí hay tiempo muerto.
- En las mesas, si tu local es de sentarse. Un portacartas pequeño basta.
- En el escaparate, para que la gente vea que tienes tarjeta antes de entrar.
Dónde no funciona: detrás del mostrador, a dos metros de altura o pegado en una pared por la que nadie pasa. Si el cliente tiene que pedir permiso para escanearlo, ya lo has perdido.
Paso 5: cómo lo usa tu equipo
En el día a día, tu equipo solo hace una cosa: escanear la tarjeta del cliente con un móvil y dar el sello, los puntos o el saldo. Con Stampaz vale cualquier móvil, sin crear cuentas ni instalar apps, y hay protección contra el doble escaneo para que no se sumen dos sellos por error.
Antes de abrir con la tarjeta, dedica cinco minutos a esto con tu equipo:
- Que cada persona haga una prueba: alta con su propio móvil, un sello, un canje.
- Acordad qué cuenta como «una compra»: ¿un café para llevar y uno en mesa son dos sellos? ¿Una compra de 2 € da sello? Decididlo ahora, no delante del cliente.
- Decidid qué pasa si alguien no tiene el móvil a mano: lo normal es «la próxima vez te lo sumo». Mejor una regla clara que excepciones distintas según quién atienda.
Las primeras dos semanas: qué decir en caja
La tarjeta no se promociona sola. Las dos primeras semanas son las que marcan si arranca o se queda en un cartel olvidado.
La frase en caja
Corta y con el beneficio delante. Por ejemplo:
- «¿Tienes nuestra tarjeta? Escaneas el QR y a los diez cafés te invitamos.»
- «Con este QR te guardas la tarjeta en el móvil; al sexto corte, la barba va gratis.»
Que lo diga todo el equipo, a todos los clientes, durante dos semanas. Después sale solo.
Un empujón para el primer sello
Una idea que funciona: regalar el primer sello al darse de alta. Una tarjeta que empieza en 1 de 10 se siente más cerca del premio que una vacía.
El primer aviso
A la semana o diez días, cuando ya tengas un grupo de clientes con tarjeta, envía tu primera notificación push a la pantalla de bloqueo. Algo útil, no publicidad genérica: «Esta semana, sello doble por la tarde» o «Ya tenemos el roscón por encargo». En el plan Local tienes 4 avisos al mes; los avisos automáticos de cada sello o premio no cuentan en ese límite.
Errores comunes al crear tu tarjeta
- Premio inalcanzable. 20 sellos para un café en un negocio donde el cliente viene una vez por semana: no lo termina nadie.
- Reglas con letra pequeña. «Excepto fines de semana, salvo productos en oferta…». Cada excepción resta ganas.
- Cartel escondido. Si el QR no se ve desde donde paga el cliente, no existe.
- Equipo sin formar. Si quien atiende no sabe escanear o no lo menciona, la tarjeta no arranca.
- Avisos a todas horas. Las notificaciones son un privilegio: si molestas, el cliente las desactiva o borra la tarjeta.
- No mirar los datos. A las cuatro semanas, revisa cuántas tarjetas tienes y cuántos premios se han canjeado. Si casi nadie llega al premio, bájalo.
Checklist final antes de lanzar
- Tipo de tarjeta elegido según cómo compra tu cliente.
- Regla escrita en una frase.
- Coste real del premio calculado (porcentaje y coste de producto).
- Ritmo comprobado: un cliente habitual llega al premio en uno o dos meses.
- Logo legible, colores con buen contraste, etiquetas con tus palabras.
- Cartel con QR impreso y colocado junto a la caja.
- Equipo formado: prueba hecha y criterio común sobre qué da sello.
- Frase de caja acordada para las dos primeras semanas.
- Primer aviso pensado para la segunda semana.
Si tu negocio es de un sector concreto, tienes ideas y ejemplos adaptados en las páginas para cafeterías, barberías, panaderías o restaurantes.
Preguntas frecuentes
No. Con una herramienta como Stampaz eliges una plantilla, subes tu logo y eliges colores. No tienes que programar ni tratar con certificados de Apple o Google.
No. La tarjeta se guarda en Apple Wallet o Google Wallet, que ya vienen en el móvil. Quien no use ninguna de las dos puede usar una tarjeta web desde el navegador.
Depende de cada cuánto vuelve tu cliente. Una regla práctica: que un cliente habitual consiga el premio en unas 4 a 8 semanas. Si tarda meses, se olvida de la tarjeta.
Sí. Los puntos encajan mejor cuando el ticket varía mucho, como en una panadería o una tienda. Los sellos funcionan mejor cuando se repite la misma compra, como un café o un corte.
Con Stampaz, unos 5 minutos: plantilla, logo e imprimir el cartel con el QR. Lo que más tiempo lleva es decidir bien el premio, y eso conviene pensarlo antes.